Claves para lograr aplicaciones eficientes de fitosanitarios
Conocé 5 claves para lograr aplicaciones de fitosanitarios eficientes, desde el monitoreo y la calibración hasta el manejo de derivas y la calidad de aplicación.
Tecnologías de aplicación selectiva, sensores ópticos por infrarrojo / índice verde (NDVI) o plataformas como FieldView para el monitoreo, son aliados del productor a la hora de planificar, controlar y desarrollar una buena campaña.
Aquí compartimos las cinco claves que aseguran el éxito en la aplicación de fitosanitarios:
1. Monitoreo de los cultivos
Es necesario identificar claramente cuál es la plaga que afecta el cultivo, conocer su ciclo y decidir cuál es el mejor momento para realizar un control químico. Es importante tener en cuenta en qué lugar se encuentra, por ejemplo, si está cubierto por rastrojo en caso de ser malezas o en el caso de una enfermedad o insecto, en qué estrato del canopeo de un cultivo se ubica. La penetración de las gotas no será la misma en un cultivo con un follaje erectófilo como el de los cultivos de fina, o denso y planófilo como un cultivo de soja o papa en el control de insectos y/o enfermedades. En cada situación, la regulación del equipo de aplicación deberá ser distinta y contar con esa información previa facilitará la calibración del mismo.
2. Conocer el equipamiento de la máquina que va a realizar la aplicación
Una pulverizadora / equipo de aplicación está constituido por circuitos básicos y componentes clave. Estos últimos son aquellos que pueden influir fuertemente en una correcta calidad de aplicación, entre ellos, se destacan el estado las boquillas hidráulicas y de la bomba de pulverización. La bomba debe lograr mantener un caudal estable en la línea hidráulica y en el sistema de agitación. Muchas de las aplicaciones fallan por problemas de agitación principalmente cuando las mezclas precipitan o se separan en fases.
Las boquillas cumplen tres funciones importantes:
- Determinan el caudal
- El tamaño de las gotas
- La uniformidad de la aplicación
Uno de los principales objetivos en una correcta calidad de aplicación es lograr una cobertura de gotas suficiente sobre el blanco, minimizando todos los riesgos de pérdidas posibles. En cualquier prescripción con mezclas de productos de “contacto”, es fundamental lograr una cobertura de gotas superior a 80 impactos/cm2.
A mayor presión de trabajo, mayor es el caudal de aplicación y el número de impactos. Por lo tanto, para aumentar la cantidad de gotas se puede incrementar la presión de trabajo, pero su límite está en generar la menor proporción de gotas posible menores a 150 micrones. Gotas de este tamaño son susceptibles de perderse por exoderivas, dependiendo siempre de la velocidad del viento al momento de la aplicación. En este caso se recomienda no aplicar con vientos mayores a 20 km/h y, de ser necesario continuar con la aplicación, se deberían utilizar boquillas con inducción de aire que, a un mismo volumen, permiten aumentar el diámetro de las gotas pero reducen su número.
3. Conocer las condiciones de trabajo al momento de la aplicación
Dos grandes fuentes de variación aparecen aquí, una es la calidad del agua con la que se va a preparar el caldo de pulverización y otra son las condiciones meteorológicas al momento de la aplicación.
Conocer mediante análisis químico la calidad del agua que se usará como vehículo, permitirá valorar una oportunidad de mejora. Es importante conocer, al menos, su pH y dureza. En cuanto a las condiciones ambientales, son un punto clave porque están asociadas con el tamaño de gotas que vamos a generar durante el asperjado de la aplicación. Estas condiciones son las que pueden generar las principales pérdidas del producto aplicado y comúnmente se las denomina: deriva.
Tipos de deriva:
- Física: es el traslado de las gotas por efecto del viento de un lote a otra zona sensible (exoderiva) o dentro del mismo lote o cultivo (endodervia)
- Por volatilización: del o los productos aplicados, que es otra forma de pérdida de producto, una de las más difíciles de cuantificar y puede causar muchos más daños que las otras
4. Manejo de derivas al momento de la aplicación
Las pérdidas por deriva se manejan en rangos que van del 30 a 50%. Una correcta calibración del equipo para minimizar derivas debería tener que considerar la altura del botalón, la presión de trabajo, el tipo de boquilla utilizado y velocidad con la cual el equipo realice la aplicación. A mayor altura de botalón, gotas más finas y altas velocidades de trabajo aumentan los riesgos de pérdidas de gotas por derivas.
5. Monitoreo de la calidad de la aplicación
El monitoreo de las distintas etapas que se deben cumplir en un plan de aplicación es fundamental para detectar y corregir errores. Esencialmente se recomienda si es la primera vez que se aplica con un equipo nuevo o si el operario es nuevo con el equipo. Más allá de estar presente en el momento de carga de los productos, evaluar cómo lo hace el operario y si respeta o no las indicaciones prescriptas en una receta agronómica (RAO). Por otra parte, es fundamental evaluar la calidad de la aplicación con tarjetas hidrosensibles (TH). Esta es una de las herramientas más comunes que están disponibles. Con la población de gotas que se logren en las TH se podrá evaluar rápidamente los principales parámetros en cuanto a calidad de aplicación: número de impactos/cm2 y diámetro de las gotas.
Gracias al avance de la tecnología, hoy en día se cuenta con aplicaciones en los celulares que nos dan la lectura inmediata de los parámetros en el lugar de trabajo. De esta manera podemos conocer la situación de aplicación y hacer ajustes si es necesario. Se recomienda colocar las TH cercanas al objetivo de aplicación, que puede encontrarse en los estratos superiores, medio o bajos de los cultivos.