Sin medición no hay gestión
La falta de datos genera una falsa sensación de control. Todo parece bajo manejo hasta que deja de estarlo, y cuando eso pasa, suele ser tarde y el costo se siente. Sin datos, la gestión ambiental queda expuesta. Por ejemplo, cuando llega una inspección, la discusión ya no se da en el terreno de las buenas intenciones, sino en el de la evidencia. Sin gestión basada en datos no hay defensa técnica posible.