En los últimos años, la decisión de utilizar FieldView para llevar a cabo los ensayos significó un antes y un después en la obtención y evaluación de los resultados.
“Su uso nos ha permitido mejorar importantes cuestiones operativas, en especial en la cosecha, ya que la plataforma identifica a cada uno de los híbridos sin necesidad de hacerlo con estacas, como antes, y transfiere la información de manera inmediata”, indica Grausberg.
El uso de este software para agricultura en los ensayos comienza con la ambientación misma del lote, para luego llevar a cabo una prescripción de siembra.
“En esa ambientación, que por lo general marca muchas zonas, lo que hacemos es trabajar siempre con tres: una mala, otra regular y la buena, marcadas con los colores rojo, amarillo y verde”, sostiene Grausberg.
Una vez georeferenciadas las zonas, en una posterior recorrida por el lote se toman muestras del suelo en cada uno de los tres ambientes, para analizar materia orgánica y la disponibilidad de nutrientes. El posicionamiento también se registra en FieldView.
Con esta información se hace un diagnóstico de fertilizantes. “Así determinamos que en la zona roja, por ejemplo, debemos poner determinada cantidad de fertilizante y de semillas para apuntar a un determinado rendimiento”, detalla el asesor técnico.
El procedimiento se repite en cada zona. Luego, la prescripción que hace FieldView se transfiere al monitor de la sembradora, para llevar a cabo la tarea y tener así un mapa de ambiente e híbrido.
¿Qué son los híbridos? Si hablamos desde el punto de vista del desarrollo, un híbrido se obtiene cuando una planta de maíz fecunda a otra genéticamente no relacionada con la primera, para obtener una semilla híbrida.
Pero en la práctica, a campo, hoy los híbridos son parte de la maquinaria que permite generar altos rendimientos en maíz, a la cual hay que sumar también la agricultura digital.
En este sentido, la llegada de FieldView permitió facilitar mucho la realización de ensayos, para llevar a los híbridos cada vez más cerca de su potencial.
Antes se evaluaban híbridos con dosis fijas (semillas y nutrientes), pero ahora es más fácil cambiar ambientes, densidades, fertilización, fechas de siembra y muchas otras variables, para determinar cómo se expresa cada una.
En uno de los ensayos que llevan adelante, Grausberg cuenta que prueban con “una franja con una densidad fija de 59.000 semillas por hectárea, más 200 kilos de urea a la siembra”, indicó.