Durante la evolución del trigo, y a partir del monitoreo de cultivos, es posible detectar distintos problemas por deficiencia en la disponibilidad de nitrógeno.
“Esos síntomas, además de la recorrida a campo, se pueden detectar durante el desarrollo del lote y ahí juegan un papel clave las imágenes satelitales, los sensores y los relevamientos hechos por los drones”, describe un trabajo de la consultora AgroEficiencia, especializada en agricultura digital.
Gracias al aporte de algoritmos y de imágenes de índice verde (NDVI), que permiten seguir de cerca el verdor, la densidad y la salud del cultivo, es posible realizar aplicaciones direccionadas de nitrógeno y potenciar el rendimiento.
“En las máquinas aplicadoras, ya sea de fertilizante líquido o de sólidos, los sensores van midiendo el estatus nitrogenado y se puede ir aplicando en función de una franja testigo, rica en nitrógeno, que se confecciona a la siembra”, precisó el asesor.
La máquina puede utilizar el mismo principio que se usa para un control de malezas selectivo y automático.
“El sensor interpreta el comportamiento ecofisiológico del cultivo a través del índice y da la orden para incorporar más fertilizante para potenciar el máximo rendimiento. Si la planta está limitada quizá no sea conveniente aplicar, porque la limitante puede ser otra y no el nitrógeno”, diferenció.
En la agricultura, siembra es sinónimo de expectativa. Y el mapeo digital de siembra es clave para evaluar todas las tareas que vienen después durante el desarrollo del cultivo. El resultado -está claro- quedará reflejado en el resultado de la cosecha. ©