“Sin la tecnología digital no se podrían conocer los diferentes ambientes que exploramos, porque antes se trabajaba con cartas de suelo antiguas y, actualmente, estamos trabajando con información del lote in situ”, afirma Silvestro.
El técnico valora cada vez más el uso de herramientas como FieldView, ya que la tecnología digital está permitiendo desarrollar híbridos con información cada vez más específica para cada ambiente.
“Las herramientas digitales ya son una condición irremplazable para investigar y desarrollar materiales. Se trata de una tecnología que nos permite tener un conocimiento exacto del ambiente que exploramos”, sostiene.
Silvestro tiene claro que con FieldView pueden obtener más datos de un mismo ensayo, por ejemplo identificar por qué hay variación a lo largo de una franja, también detectar fallas durante la siembra y, lo más valioso, hacer ajustes en vivo.
“Todo esto es clave para evitar sesgos y conseguir más precisión en cada una de nuestras recomendaciones”, detalla.
Si una semilla de maíz de Bayer ya tenía mucho valor agregado, luego de tantos años de mejoramiento vegetal, ahora, con el uso de la agricultura digital, tiene mucho más.
Sus datos resultan clave para decidir también cómo aplicar los fertilizantes nitrogenados, fundamentales a la hora de tener un cultivo más rendidor y un planteo agrícola más sustentable. ©