Claves en la fertilización del maíz
Conocé las claves de la fertilización del maíz, la importancia del análisis de suelo y el uso eficiente de nitrógeno, fósforo y otros nutrientes.
El maíz es un cultivo emblemático de la agricultura argentina. En la última campaña, alcanzó un área sembrada de casi 10 millones de hectáreas (grano comercial y forraje) y una producción de 64 millones de toneladas, consolidándose como el primer cultivo en volumen del país, superando al cultivo de soja.
La gran pregunta es: ¿Qué tan bien se reponen los nutrientes? ¿el rendimiento se aproxima a su potencial?
La salud del suelo y el maíz
La salud del suelo es clave en la producción. El desarrollo radicular y la biomasa aérea con alta relación carbono/nitrógeno, es relevante para la acumulación de materia orgánica en el largo plazo, así como para reducir procesos de erosión por la mayor cobertura del suelo. Estos procesos son importantes si el cultivo de maíz recibe una adecuada nutrición, que debe ser planificada, siendo el análisis de suelos la herramienta fundamental para la toma de decisiones.
El promedio nacional de análisis de suelos no llega al 25%, lo que implica que la mayoría de los lotes se manejan sin un conocimiento real de su fertilidad. Esto ha derivado en un manejo casi a ciegas en muchos casos, siguiendo modelos que no consideran los niveles actuales de los nutrientes.
Análisis de suelo: el primer paso para el éxito
La planificación debe basarse en evidencias. El muestreo y análisis de suelo es la herramienta más económica y eficaz para alcanzar un diagnóstico correcto. En la actualidad se cuenta con información relevante para decidir la fertilización, donde se destaca:
- Fósforo (P): Medición de P-extractable (Bray 1) en el estrato de 0-20 cm.
- Mineralización (NAN): El índice de Nitrógeno Anaeróbico permite predecir la oferta de N (y también se ha reportado la de azufre, S) que el suelo liberará durante el ciclo. Por cada ppm de NAN, se estima un aporte aproximado de 3 a 4,2 kg de N por hectárea dependiendo de la región.
- Otros nutrientes: Es importante considerar la disponibilidad de nutrientes como el azufre (determinación de sulfatos), y de micronutrientes como el Zinc (Zn extractable con DTPA) o Boro (B extractable en agua caliente), todos a 0-20 cm de profundidad.
- Recomendación de nitrógeno (N-Smart): La nutrición es uno de los factores que mayor impacto tiene sobre el rendimiento y la rentabilidad. Mediante datos agronómicos e imágenes satelitales, N-Smart genera recomendaciones para realizar fertilización con dosis variable o fija, favoreciendo un uso más eficiente del nitrógeno, optimizando los costos y mejorando el aprovechamiento del potencial productivo de cada ambiente.
Evaluación final y rentabilidad
Al final del ciclo, el análisis de grano sirve como retrospectiva. Por ejemplo, valores menores al 1,2% de nitrógeno en grano indican que el rendimiento fue limitado por falta de este nutriente.
Desde el punto de vista económico, la fertilización es una práctica altamente rentable. La eficiencia de uso de nutrientes muestra que por cada kg de N aplicado se pueden obtener entre 15 y 25 kg de grano, mientras que para el P la respuesta varía entre 25 y 65 kg de grano. Además de la ganancia inmediata, debe considerarse el efecto residual de muchos de los nutrientes aplicados y la mejora en la calidad productiva del suelo a largo plazo.