Por Equipo FieldView
El mayor desafío de la agricultura actual es satisfacer la creciente demanda de alimentos, fibra y energía, produciendo de manera más eficiente y sustentable.
Las innovaciones en biotecnología, electrónica, tecnología de la información, química, agricultura, biología y mecatrónica (un área nueva de la ingeniería que combina mecánica de precisión, electrónica, automatismos e informática) contribuyen a llegar a esa meta con un modelo sostenible a nivel económico, social y ambiental.
En ese sentido, la agricultura digital es hoy una aliada para maximizar la productividad y la rentabilidad a través de la optimización del uso de los recursos y de la implementación de Buenas Prácticas Agrícolas (BPA).
Según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la población mundial ascenderá a 11.000 millones de personas para el 2100 y será necesario un 80% más de comida para alimentarlas.
La producción agrícola tuvo un crecimiento exponencial en las últimas décadas como consecuencia de una mayor área sembrada y un aumento significativo de los rendimientos por unidad de superficie, obtenido gracias a nuevos desarrollos científicos y tecnológicos.
Sin embargo, en la actualidad, la expansión de la frontera agrícola es muy limitada. Por lo tanto, satisfacer la demanda mundial de alimentos sólo será posible con el incremento de la productividad.
Y los productos deberán ser generados bajo esquemas que, además de la viabilidad económica, garanticen el cuidado del ambiente y las personas, tal como lo exige hoy toda la sociedad.
De acuerdo con el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), una agricultura sustentable comprende los siguientes aspectos:
- Objetivos de corto y largo plazo económicos y ambientales;
- Utilizar las tecnologías más avanzadas;
- Buscar la conservación de los recursos naturales;
- Valorizar la productividad agrícola y el lucro económico;
- Tener sistemas agrícolas equitativos;
- Mejorar la calidad de vida las generaciones actuales y futuras;
- Reducir la degradación del ambiente con prácticas modernas y que protejan el medio ambiente.
Realizar una agricultura económicamente rentable, ambientalmente sustentable y socialmente responsable, es posible y es necesario. Además del cuidado del suelo, el agua, la flora y la fauna del sistema, se deben asegurar condiciones adecuadas de trabajo para el personal, un salario justo, capacitación, elementos de protección y seguridad laboral.
Y, por supuesto, la rentabilidad deberá estar garantizada para que la actividad se sostenga en el tiempo. El mayor desafío de la producción agrícola actual es precisamente mantener el equilibrio de ese trípode sobre el que se constituye.