Con el mismo criterio se ajustó la fertilización, según estos ambientes. En este aspecto, de aquí en adelante, Melina considera que el desafío va a ser “la reposición de fósforo en los lotes, porque eso ya lo fuimos viendo en base a los datos, pero no tuvimos mucho tiempo para tomar medidas al respecto todavía”.
De todas maneras, para la nueva campaña ya tiene previsto hacer esta refertilización con una máquina que aplicará el fertilizante al voleo de manera variable, según los distintos ambientes del lote determinados previamente.
“Creo que todavía nos queda bastante por avanzar. La idea es potenciar los recursos y el año que viene ajustar de nuevo el manejo, según los resultados y los análisis de datos que nos arrojan los mapas de densidad y fertilización”, agrega Ruiz.
Antes de terminar, Melina hizo una referencia adicional a los cultivos de servicio. Recuerda que sin ellos “los vientos volaban el rastrojo y empezábamos a perder humedad en el lote”.
Pero ahora, con el centeno, se podrá ampliar la ventana de siembra, ya que evitan que se evapore rápido el agua y el lote pierda humedad después de una lluvia.
Las herramientas digitales, y también la presencia permanente en el lote, permitirán hacer un seguimiento de su estado fenológico para secarlo en el momento justo y dar lugar a la nueva siembra.
Los Ruiz, en Córdoba, muestran el camino de la mejora continua. Datos, análisis, manejo y digitalización forman parte de un combo que les permite crecer en productividad y, también, en sustentabilidad. ©