sept 01, 2026

En Año Niño, el monitoreo es clave

Conocé por qué el monitoreo en año Niño es clave para anticipar enfermedades foliares, planificar recorridas y mejorar la oportunidad de aplicación de fungicidas.

Productor inspeccionando plantas en un lote de cultivo mientras utiliza tecnología FieldView para acompañar el monitoreo del campo.

Las enfermedades foliares representan uno de los principales factores que limitan el rendimiento potencial de los cereales de invierno.

 

La ocurrencia de las enfermedades responde al triángulo de la enfermedad:

 

  • hospedante susceptible
  • patógeno presente
  • ambiente favorable

 

En Argentina, los dos primeros factores suelen estar presentes; por ello, la variable ambiental, especialmente las precipitaciones, termina siendo determinante. En campañas con pronóstico de año Niño, donde se esperan lluvias superiores a la media, aumenta el riesgo de desarrollo de enfermedades foliares y el monitoreo adquiere un rol estratégico

Las principales enfermedades

Las enfermedades más habituales pueden dividirse en dos grandes grupos:  las biotróficas donde se destacan roya amarilla, roya de la hoja y roya del tallo; y las necrotróficas, como la mancha amarilla en trigo y, en cebada, mancha en red, mancha borrosa (Bipolaris sorokiniana) y escaldadura.

 

Para que el monitoreo sea efectivo, es recomendable recorrer cada lote aproximadamente cada siete días, evaluando unas veinte plantas sobre el tallo principal. Utilizando el parámetro incidencia se evaluarán hojas enfermas sobre hojas evaluadas por 100. Frente a roya amarilla se recomienda un muestreo dirigido, focalizando la búsqueda en lomas, bordes próximos a montes y variedades susceptibles. Para roya de la hoja y mancha amarilla el muestreo puede realizarse al azar. En cebada también se recomienda un monitoreo al azar, con especial atención a mancha en red.

Desafío logístico

Las lluvias dificultan el ingreso a los lotes y pueden retrasar tanto los monitoreos como las aplicaciones de fungicidas. Esto favorece el avance de las enfermedades y reduce la eficiencia de las intervenciones. Los fungicidas son medidos por su eficiencia de control la cual es dependiente de la población inicial del hongo, por ende, no es lo mismo aplicarlo con 10% de incidencia, que aplicar con 20% de incidencia. Este atraso genera una caída de persistencia de los fungicidas y un alcance nuevamente más rápido del Umbral de Acción.

Planificación

La planificación del monitoreo es un aspecto central de la estrategia sanitaria. Organizar anticipadamente las recorridas considerando la superficie a cargo, la cantidad de lotes, la distribución geográfica y la susceptibilidad varietal permite priorizar los ambientes de mayor riesgo y mejorar la oportunidad de las decisiones de manejo.

 

La oportunidad de aplicación constituye un aspecto crítico para maximizar la eficiencia de los tratamientos fungicidas. Una vez depositado sobre la superficie foliar, el producto requiere un período de tiempo para su absorción y penetración en los tejidos vegetales. En los fungicidas sistémicos y translaminares utilizados en cereales, una absorción significativa se produce durante las primeras 2 a 4 horas posteriores a la aplicación - la velocidad de ingreso depende del ingrediente activo, la formulación y las variables ambientales como temperatura, humedad relativa y el estado fisiológico de la planta -

 

En consecuencia, la planificación de las aplicaciones debe contemplar la probabilidad de precipitaciones posteriores al tratamiento, procurando aprovechar ventanas climáticas que permitan una adecuada absorción del fungicida y minimicen el riesgo de lavado del depósito antes de su ingreso al tejido foliar.