En el caso de enfermedades foliares, la detección puede ser más difícil. “Hay avances con la construcción de índices, a partir de los datos que toman los drones y las cámaras multiespectrales, que remiten a la presencia de enfermedades”, precisa el fitopatólogo del Inta Manfredi.
En la interpretación de la información que suministran las herramientas digitales, la Inteligencia artificial también da una mano.
Erreguerena afirma que se están poniendo a punto y/o desarrollando a nivel mundial algunos modelos con esa tecnología que permite identificar una roya amarilla, anaranjada, mancha amarilla o septoria.
“Es un poco más difícil poder dirimir entre una enfermedad y otra con estas tecnologías al momento, pero hay muchos avances”, reconoce el especialista.
Hay aplicaciones que ya permiten trabajar con datos y a partir de la identificación de la enfermedad se pueden tomar decisiones de control.
Estás tecnologías también aportarían la evaluación e identificación (fenotipado) de variedades resistentes, tolerantes o susceptibles a las diversas enfermedades en redes de mejoramiento.
En la actualidad los drones y otros sistemas de reconocimiento digital están siendo utilizados para realizar fumigaciones dirigidas, por ejemplo en el control de malezas.
De desarrollarse e implementarse esta tecnología para enfermedades e insectos será un gran avance sobre todo en el aumento de la eficiencia del uso de fungicidas.
"Apunta a la sostenibilidad ambiental, reduciendo el número de aplicaciones basadas en detecciones tempranas de las enfermedades”, observa.