Por Equipo FieldView
La posibilidad de convertir la recolección de datos que la tecnología permite en información útil para la toma de decisiones es quizás la clave de la agricultura digital.
De nada sirve reunir, o acumular datos en la nube, si a la hora de interpretarlos no se los hace de la manera correcta, procesando e interpretando la información recogida.
Identificar en los lotes situaciones que escapan a la vista humana o a la experiencia profesional, y que permiten optimizar rindes, son realidades que hoy surgen como resultado de analizar los datos de una campaña agrícola, una vez concluida.
“Tengo experiencias propias de que a partir de una imagen de humedad pudimos identificar tres microambientes en un lote que estábamos convencidos de que era homogéneo”, ejemplificó el ingeniero agrónomo Horacio “Peco” Repetto, reconocido asesor del centro bonaerense y presidente del Colegio de Ingenieros Agrónomos de la provincia.
“Hasta ese momento, ese lote era para nosotros un ambiente plano profundo, porque así venía ambientado desde hacía mucho tiempo”, recordó.
Pero la forma de manejar los lotes va cambiando, a partir de los resultados que finalizan con la cosecha, y que permiten contrastar los datos que aporta la agricultura digital en esa instancia con la información que aporta la tradicional e irremplazable recorrida a campo.