Si tiene la tecnología adecuada, cada máquina que trabaja en un lote estará en condiciones de generar un mapa de algún tipo. Y después las plataformas procesarán esa información.
O’Donnell sostiene que es vital saber para qué sirven los datos, qué vamos a hacer a partir de ellos y cuánto tiempo los vamos a almacenar. En qué forma los necesitamos y dónde los vamos a ir a buscar. ¿Están en la cosechadora, en el drone, en una rastra Veris, en la nube, en el satélite?
Y a partir del análisis, se debe decidir qué hay que profundizar y qué conviene dejar de hacer.
El experto sostiene que lo más valorable de una plataforma pasa por la capacidad de poner toda la información en un solo lugar, de brindar información histórica donde no se la tiene.
Cualquiera se puede sentar frente a una plataforma y generar ambientes con bastante precisión si entiende la lógica de cómo mirar las imágenes. Y, en ese camino, tener las prescripciones en un solo lugar es una ayuda más para simplificar la adopción de la AP, en especial de la dosis variable, considera.
“Celebro contar con las plataformas, pero como usuario me preocupa su futuro. Algunas cosas tienen cierta vida útil. Además, ¿qué pasa si de pronto la compañía responsable de la plataforma en la que tengo todos mis datos desaparece y deja de dar soporte, lo cual perfectamente puede ocurrir? Basta recordar el caso del Blackberry y las dificultades para pasar los datos a Android”, dice O'Donnell.